La relación de la humanidad con los seres no humanos (animales y plantas, así como el medio ambiente) del planeta está cambiando de cualidad. El mundo evoluciona. La energía va cambiando, se va transformando para adaptarse a las nuevas formas, a los nuevos paradigmas o modelos de ver la realidad.
Los seres humanos, de a poco, estamos empezando a comprender que somos partes de un todo más grande, que no somos los “dueños” del planeta, sino que una fracción de nuestra tarea es la administración honesta, respetuosa y cuidadosa de sus recursos.

Los otros reinos (el animal, del que formamos parte, el vegetal y el mineral) viven de una manera más armónica con toda la naturaleza. Además, encarnan una sabiduría simple, poderosa que, si sabemos tomar, nos permite ir fluyendo y aprendiendo a vivir, para encontrar y reacomodar cada vez un nuevo equilibrio, siempre cambiante, dinámico, vivo.
En las ciudades, cada vez más, las personas decidimos convivir con representantes del reino animal no-humano. Estos seres nos acercan a la naturaleza, a nuestra propia verdad, a la esencia de la vida.
Y así como muchas veces nos cuesta comunicarnos entre personas, la comunicación interespecies en ocasiones se complica, fundamentalmente desde el lado humano (los animales no humanos captan y comprenden a las personas de manera muy precisa).

El nuevo paradigma de ver la vida, nos invita a sentirnos parte de un todo. A comprender que las distintas partes de la realidad están conectadas por hilos invisibles y que el tirar suavemente de un hilo, el resto del mandala se modifica.
En la Escuela Internacional de Comunicación Interespecies, proponemos un entorno cuidado, responsable, respetuoso y con sólidas bases conceptuales y teóricas, para aprender a relacionarnos de esta manera con los seres no humanos y obtener recursos para acompañar a otros a hacerlo.